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Finca Miralles (1901-1902)

Entre 1901 y 1902 Gaudí realizó la entrada y muro de cierre de la finca que su amigo Hermenegild Miralles Anglès tenía en la antigua carretera particular del señor Güell, lo que hoy es el Paseo de Manuel Girona nº 55, en el barrio de Les Corts de Sarrià de Barcelona.

Don Hermenegild Miralles era impresor, encuadernador, editor y fabricante de piezas de cartón piedra para todo tipo de finalidades, desde juguetes hasta azulejos decorativos. Gaudí utilizó estas decoraciones en algunas de sus obras, por ejemplo, en la casa Vicens y en el Bar Torino, y además utilizó las potentes prensas hidráulicas de que el señor Miralles disponía en sus talleres para realizar ensayos de resistencia de pilares.

El proyecto que se le encargó a Gaudí consistía solamente en la realización del muro de cierre y del portal de entrada de la Finca Miralles, aunque algunos autores le han atribuido también el diseño de los planos de la casa señorial y de la típica barraca valenciana para el jardín, que realizó años más tarde el arquitecto Domènec Sugrañes Gras. Una de las peculiaridades del muro de cierre es que es ondulado en su paramento, es decir, podemos ver que la parte inferior del muro es más ancha que la parte superior. El muro se hizo con mampostería y para realizar la ondulación sinusoidal de la albardilla se utilizaron ladrillos cerámicos y restos de tejas árabes unidas con mortero de cal. En la restauración que se está haciendo actualmente solamente se usan tochos y rasillas con mortero de cemento.

Encima del muro había una verja metálica que se aguantaba con unos hierros de perfil T, que en el interior del muro se dividían en tres brazos para cogerse mejor. Durante las obras actuales también se pondrá una verja nueva.

La gran arcada lobulada (antigua entrada para los carros) tenía en su interior una armadura helicoidal que recorría todo su perímetro, siendo doble en zonas que necesitaban más refuerzo. Actualmente se están cambiando las viejas armaduras por nuevas armaduras inoxidables (de 8 mm de diámetro) ya que las originales se habían corroído y habían ido agrietando el revestimiento.

Esta arcada de raras ondulaciones tenía una marquesina, que volaba 4'50 metros por cada lado, formada por unas viguetas empotradas en el muro, donde se apoyaban unas tejas de fibrocemento, y unos tirantes helicoidales por encima y por debajo. Las tejas, con forma de concha de tortuga y de 60x60 cm, no son las que originalmente puso Gaudí puesto que en el año 1965 se desmontó la marquesina porqué sobrepasaba los limites que marcaban las ordenanzas municipales. En la restauración de 1977 se volvió a colocar pero no en su totalidad por miedo a que el arco no soportara todo el peso.

A la derecha de la gran arcada hay una más pequeña donde está ubicada la antigua puerta de peatones. Durante años esta puerta ha estado cerrada y la parte baja cubierta de tierra, por lo que se había estropeado. En la actual restauración se ha reparado y se pretende hacerla practicable. Una de las particularidades de esta puerta es el complicado trabajo que se le ha dado al hierro ya que está doblado por su cara más delgada.

Entre las dos puertas hay un espacio vacío donde tenía que haberse colocado un cartel de cartón-piedra con el nombre del propietario.

Por su valor histórico y artístico en 1969 fue declarado Monumento Nacional de interés Histórico y Artístico.



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